La obra muestra una cebra representada como una rebelde estrella del rock. Su melena está brillantemente coloreada en tonos vivos con pinchos dorados intercalados y pedrería en la base.
La pintura parece una audaz declaración de individualidad y desafío. La cebra se transforma en un símbolo de rebelión y autoexpresión. Los accesorios exagerados y los colores vibrantes yuxtaponen las expectativas sociales de conformidad con una celebración de la singularidad y la libertad. El título, “Me da igual”, refuerza el tema de la confianza en uno mismo sin complejos y una actitud despreocupada ante los juicios o las normas.
Acrílico/brillantes/hoja de oro sobre lienzo, 100 x 80 cm